Me gusta en... una enorme cama, con todo el día por delante, despertar al otro o que me despierte. Leer y que me quiten el libro de las manos. Leer un un párrafo caliente y ponerme a jugar. Frotarme con su muslo. Tocarme. Impregnar mi mano de mi olor. Despertar al otro pasándole mis dedos por la cara luego besarle para oler mi propia esencia.
—Estás bien, españolito —dijo— estás muy bien. —Gracias. Falcó se arrodilló y le introdujo los dedos en el sexo. Ella sonreía. —Dime puta. —Puta. Se intensificó la sonrisa obscena. —Ahora dime puerca. —Puerca. Quiso tumbarla de espaldas en la alfombra pero se le escabulló, riendo. Después se dio la vuelta, poniéndose a cuatro patas. Los senos germánicos colgaban grandes y pesados. Sólo faltaba música de Wagner. —Házmelo por detrás —ordenó ella.

¿Qué libro será ese ,que la deja ensimismada de esa manera?
ResponderEliminarPreciosa imagen.
Estimado anónimo:
ResponderEliminarNo te voy a contestar porque no lo sé. Sólo quería decir que me acuso de haber destrozado el texto de otra persona para esta entrada.
Ala, confesado.