—Est谩s bien, espa帽olito —dijo— est谩s muy bien. —Gracias. Falc贸 se arrodill贸 y le introdujo los dedos en el sexo. Ella sonre铆a. —Dime puta. —Puta. Se intensific贸 la sonrisa obscena. —Ahora dime puerca. —Puerca. Quiso tumbarla de espaldas en la alfombra pero se le escabull贸, riendo. Despu茅s se dio la vuelta, poni茅ndose a cuatro patas. Los senos germ谩nicos colgaban grandes y pesados. S贸lo faltaba m煤sica de Wagner. —H谩zmelo por detr谩s —orden贸 ella.
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